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Un GPS artesanal

La Hermana

No se si será cosa de la edad o la famosa crisis de los cuarenta. El caso es este verano, al igual que a La Amiga (o lo que es lo mismo mi hermana; ¿qué lío, verdad?) me ha dado por la jardinería.
Como yo de paisajismo no se nada, he hecho lo normal en estos tiempos: acudir a San Google Bendito, fuente de sabiduría e inspiración inagotable donde las haya. He encontrado ideas muy originales que podemos hacer nosotros mismos por poco dinero. Una de ellas me llamó especialmente la atención y allá que nos pusimos manos a la obra toda la familia. Cada uno puso su granito de arena. Mi hija, que es la artista de la familia fue la encargada de hacer los rótulos. Los demás dimos opiniones y unos cuantos martillazos.
Los primeros pasos:
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Todos juntos:
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Un poco de lija por aquí, un poco de barniz por allá…
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y este fue el resultado final:
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Si alguna vez os sentís desorientados o queréis perder el norte, consultadlo. Puede que os sea de ayuda.
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Desaguisado de lomo

La Hermana

Hace unos días estuve  visitando a mi amiga Ester y, como siempre, me sorprendió con una receta deliciosa y desconocida para mí que quiero compartir con vosotros.

Yo lo llamo desaguisado de lomo, aunque tradicionalmente es más conocido como lomo en adobo o de orza.  Se trata de una receta muy típica de mi tierra que ya hacían nuestras abuelas y que puede sacarnos de algún imprevisto.

Ingredientes
lomo1Lomo de cerdo
Sal
Pimiento rojo seco
Pimienta
Orégano
2 cabezas de ajo
Vinagre

Preparación:
Se corta el lomo en trozos de 5cm de grosor aproximadamente y se colocan en un recipiente.

Se cuecen los pimientos rojos secos  y se dejan enfríar. Una vez fríos se añade la sal, la pimienta, el orégano, los ajos machacados, el vinagre y el agua donde cocimos los pimentos. Se bate todo y se cubren los trozos de lomo con con la salsa que obtengamos. Se deja durante 4 días en el adobo.

adobo2

Una vez transcurrido ese tiempo se saca el lomo, se escurre y se fríe en el aceite de oliva a fuego medio . Se coloca en el recipiente  en el que queramos conservarlo y le echamos por encima el aceite de freírlo.adobo3

Elaboración de la receta: La prima.
Reportage fotográfico: La prima.
Comensales: Blanca Paloma y El Yernazo (más conocido como el Santo). Nadie mejor que ellos para realizar la crítica culinaria de tan rico bocado, que comieron recién hecho y sin dar oportunidad a dejarlo en conserva.

Una merendilla llena de amistad, risas y algunas calorías

Y aunque no están todas las que son, sí que son todas las que están… ¡Y del resto de Mafaldill@s nos acordamos con mucho cariño!

Hoy comemos migas de pan con sardinas

La Hermana

Una de las recetas más tradicionales de Andalucía son las migas. Un delicioso plato, bueno en cualquier época del año, pero en verano especialmente porque suelen acompañarse de frutas como el melón y la uva. En realidad, quedan bien con cualquier cosa que nos apetezca, desde tocino frito, chorizo a pimientos asados, incluso hay quién las hace con chocolate.

A mi como me gustan más es con melón (de piel de sapo) y sardinas asadas. Estas últimas pueden encontrarse en cualquier época del año, pero cuenta la tradición que los meses en que más sabrosas están son los meses que no contienen la letra “r” en su nombre: Mayo, Junio, Julio y Agosto. Espero que os gusten.

MIGAS DE PAN

Ingredientes: 1 barra de pan duro, agua, cuatro o cinco dientes de ajo, un buen chorreón de aceite de oliva y sal.

Preparación: se moja la barra de pan, sin que se empape demasiado. Se escurre bien.

En una sartén se calienta el aceite y se fríen los ajos enteros. Se echa la miga de pan y con una rasera se van y friendo y desmenuzando a fuego lento hasta que se vean doradas y la miga sea pequeña. A continuación se asan las sardinas.

Se sirven y listas para comer. Que las disfrutéis tanto como las he disfrutado yo. Ha sido la primera vez que las he cocinado y me han salido riquísimas.

Melodías animadas de ayer y hoy

La Hermana

Continuando con nuestra semana rancia, hoy vamos a recordar la banda sonora de nuestra infancia.

El primer recuerdo musical que tengo  es la famosa canción “Vamos a la cama que hay que descansar” con la que nos recordaban que era hora de ir a dormir.

Después fue sustituida por la canción de Casimiro, mucho más moderna y actual.

Los grupos de moda de aquella época para los niños eran Enrique y Ana que tenían canciones tan pegadizas como  “La yenka”, “Baila con el Hula –Hoop” (la de veces que habré bailado con el aro) y la entrañable “En un bosque de la china”.

De la misma época era el prodigioso grupo Parchís integrado por niños que cantaban el famoso cumpleaños feliz y fueron protagonistas de varias películas. Y por supuesto no podemos olvidarnos de “Los payasos de la tele” que tantas tardes nos acompañaron  con canciones como “En el auto de Papá”, “Hola  Don Pepito; hola Don José”  o “Susanita tiene un ratón” .

Quiero hacer especial mención mención a Alaska con su canción la Bola de cristal, que protagonizaba un programa infantil del mismo título y que hizo furor en su época por su originalidad.

Ya un poco posteriores y en plena pre-adolescencia con acné juvenil incluido, nos encontramos con grupos como Mecano, cuyas canciones perduran incluso en la actualidad. Algunas de sus canciones más famosas son “Maquillaje”, “Viaje  a Venus en barco”, “Cruz de navajas” y un sinfín más. Fue, ha sido  y será para mi uno de los mejores grupos españoles.

Y ya en el panorama internacional, para mi los más grandes de la época fueron el inolvidable Michael Jackson, que innovó la música e hizo video-clips tan míticos como “Thriller”. Recuerdo que la primera vez que lo vi fue una Nochevieja a altas horas de la madruga. Yo estaba sola viendo la televisión y me asustaron los ojos de lobo Michael Jackson y los zombies bailarines. Madonna también empezó su carrera musical por aquella época y me encantaban sus canciones pegadizas y su estilo atrevido.

Hay muchísimos más, pero estos son los que recuerdo con más cariño. ¿Qué canciones recordáis vosotros?

Por cierto, disculpad la rancia calidad de los vídeos pero es que son de los de entonces…

Punto de cruz

La hermana

Uno de mis pasatiempos favoritos es hacer punto de cruz y hoy quiero mostraros algunos de mis cuadros. Aunque no son todos los que están ni están todos los que son, aquí teneis una buena selección.

Este cuadro, no lo hice yo, me lo regaló mi hermana, y aunque a mi ya me llamaba la atención el punto de cruz, fue el que en cierto modo me animó a empezar. Si ella podía, yo también, al fin y al cabo tenemos los mismos genes.

Así que empecé por uno sencillo, pero muy  coqueto.

Y continué haciendo cuadros y más cuadros.

A dos de ellos les tengo especial cariño: los que hice cuando esperaba la llegada de mis hijos. El que hice mientras llegaba Rubén es el único que no es en punto de cruz. Recuerdo que llevaba mucho tiempo con el cuadro empezado y me propuse acabarlo antes de que naciera el niño. Me fui a casa de mi madre unos días antes de que llegara el día indicado y mi madre todas las mañanas me preguntaba si había notado indicios de que el niño iba a nacer. Yo todos los días le respondía que no, que tenía que acabar antes el cuadro. Pasó la fecha prevista por los médicos, el cuadro seguía sin acabar y el niño sin nacer. Entre hilos y tijeras pasé la dulce espera. Nueve días más tarde terminé y nació mi hijo. Cuadro acabado, niño alumbrado.

Y este es uno de mis últimos cuadros, espero que os hayan gustado todos.


Verano azul

La hermana

Dicen que montar en bicicleta es una de las cosas que nunca se olvidan. Lo que sí se olvida es lo que cuesta subir las cuestas. Puedo dar fe de ello porque después de, calculo unos veinte años, he vuelto a subir de nuevo en una bicicleta.

Mi hija, muy en contra de lo que todos los pronósticos aventuraban, le ha cogido afición a pedalear. Hace unos años le regalamos una, pero nunca había mostrado el menor interés, hasta que un día, de repente, decidió cogerla. Me imagino que ese interés debe venirle por la rama holandesa de sus parientes. De todos es sabida la tradición Holandesa por la bicicleta.

Como buena madre que intento ser, la apoyo en su afición. Hace unos días me pidió que la acompañara y al principio todo era cuesta abajo y muy divertido. Incluso íbamos silbando la melodía aquella tan famosa de la serie verano azul, que tantas sobremesas estivales nos acompañó en nuestra niñez, y que empezaba con los protagonistas paseando en bici y chiflando.

Lo malo fue la vuelta porque todo lo que sube tiene que bajar, pero subir lo que se ha bajado ya es harina de otro costal. Tras diez minutos de pedaleo conseguí un desagradable dolor de glúteos que me duró unos cuantos días.

A pesar de los contratiempos, le he pillado el gustillo al pedaleo y me he comprado una estupenda funda de gel para el sillín de la bicicleta.

Suelo llegar la última y no me importa, yo voy a mi ritmo porque, lo importante, es llegar a la meta.